En esta entrada iré añadiendo mis reflexiones sobre distintos capítulos de este libro.
Introducción
Como docentes debemos plantearnos qué debe cambiar y cómo debe hacerlo al incorporar las TIC al proceso de enseñanza - aprendizaje. Empezando por su uso a nivel administrativo, su aplicación para desarrollar contenido para la docencia o el uso final del los alumnos, está claro que el panorama educativo no volverá a ser el mismo.
Además, tenemos la obligación de aprender a utilizarlas y mantenernos al día con sus novedades, no solo por nosotros, para mejorar nuestra docencia, también por nuestros alumnos.
Muchos docentes se han visto sobrepasados por la tecnología, y les está costando mucho actualizarse y utilizarla de verdad. En un gran número de casos se limitan a utilizar lo mínimo imprescindible (mail, subida de notas, tutorías,...) y en general las utilizan como si fueren recursos analógicos.
El gran fallo de este planteamiento es que no tiene en cuenta a los alumnos. Ellos van a necesitar usar la tecnología en todos los aspectos de su vida, tanto laboral como personal, y por tanto necesitan aprender a usarla con criterio. No ayudándoles en esta tarea estamos fallándoles como docentes.
También es importante reconocer que ellos ya son nativos digitales, y que muchas veces su desmotivación o falta de interés en el aula se debe a cómo les presentamos los contenidos. Por tanto, aprender a usar los recursos que nos brinda este nuevo escenario digital nos interesa lo miremos cómo lo miremos.
Tanto para mejorar nuestro desempeño laboral como para hacer más accesibles los contenidos a nuestros alumnos y así lograr que al mismo tiempo que los asimilan aprendan a utilizar las tecnologías y lo hagan con espíritu crítico.
Capítulo 2:
La competencia digital de los estudiantes: elementos clave para el desenvolvimiento de la sociedad de la información.
Si bien la incorporación de las TIC a la docencia pueda parecer que solo trae beneficios, no debemos olvidar que también conlleva una serie de obligaciones: hay que invertir en equipos, conexiones, cursos, etc.
Además añaden una necesidad en los alumnos, pues pasan a necesitar tener un dispositivo y una conexión a internet en su hogar. Estas necesidades está separando a los alumnos en una educación a dos velocidades: los que sus familias se pueden permitir estos elementos y los que no. La brecha digital que los separa era algo que existía pero que siempre se quedaba para mañana en la lista de cosas que mejorar.
Pero no hay como momentos de crisis para hacer evidente lo que todos sabíamos. Esta cuarentena que nos ha tocado vivir ha hecho patente esa brecha, y lo ha hecho en todos los niveles educativos. Sin previo aviso se necesita que tanto docentes como alumnos tengan los recursos y que sepan utilizarlos. Y desgraciadamente no está siendo el caso.
Desde docentes que mandan ejercicios con el método de: entras en classroom (o similar), ves qué ejercicios hay para hoy, los imprimes, los haces, los escaneas/fotografías, los subes a tu drive, entras de nuevo en classroom, agregas tus ejercicios y si lo necesitas le preguntas a tu profesor las dudas a través del chat.
Todo esto necesita que se cumplan una serie de cosas muy concretas: que los alumnos sepan utilizar con autonomía la tecnología, que dispongan en su casa de ordenador, impresora, conexión, etc. y que sus padres sepan que lo tienen que hacer y estén pendientes de ellos, quizá incluso les echen una mano.
Así que tenemos distintos perfiles docentes que no saben utilizar las TIC para llegar a sus alumnos, los que sí saben pero no controlan el volumen de trabajo que envían o lo complicado de su realización a nivel organizativo y los que ya estaban al día y están siendo lo más creativos, ayudando a sus alumnos facilitándoles el trabajo todo lo posible.
En el otro lado tenemos alumnos con sus propias idiosincrasias: los que saben usar las TIC y tienen los medios, los que saben usarlas pero no tienen más que un móvil con acceso a internet en su casa, los que no han aprendido a usarlas y ahora no hay nadie que les ayude, los que no tienen ni conexión en casa, los que sus padres tampoco tienen conocimientos como para ayudarles, etc. Y todo esto, contando con que quieran trabajar, no hablemos de los que consideran esta situación una suerte de vacaciones (los hay entre los docentes y entre los alumnos).
Por todo esto debemos aprender de lo sucedido, invertir recursos y esfuerzos en evitar que en la próxima crisis (que la habrá antes o después) haya alumnos descolgados que no puedan continuar su docencia por carecer de los recursos técnicos y de los conocimientos necesarios para usarlos.
Es más importante que nunca que desde los primeros niveles educativos se haga el debido hincapié en acercar las TIC al alumnado, empezando a utilizarlas en las áreas que más fácilmente las puedan integrar y desde ahí ir expandiendo su uso a todas las materias según los alumnos avancen en su vida escolar.
Así terminarán no solo adquiriendo los contenidos que pretendemos que aprendan, también lograrán ser diestros en el uso de las TIC, algo que sin duda agradecerán el día de mañana.
Por todo el mundo ya existen diversos proyectos que nos pueden servir de guía a la hora de enfrentarnos a esta labor titánica, y aprender de sus aciertos y sus fallos para evitar que situaciones como las que estamos viviendo estos días se repitan en el futuro.
Un último apunte: mi hijo lleva años trabajando por proyectos es la escuela. Gracias a un equipo comprometido que veía la necesidad del cambio, en su centro ya es una realidad. Así que en esta cuarentena ha sido él el que me ha enseñado a mí a usar classroom para seguir las clases. Con 11 años. Qué locura, ¿verdad?
Capítulo 3:
Nuevos escenarios para la formación.
La integración curricular de las TIC
La integración de las TIC en la docencia mejora los diferentes modos de enseñar: on-line, a distancia y presencial.
En los dos primeros casos mejora y facilita la experiencia. En el tercer caso amplia las posibilidades, permitiendo un modelo más participativo, activo y colaborativo en el aula.
Esto nos permitirá mejorar un gran número de cualidades y capacidades que nuestro alumnado necesitará en el futuro, pues la sociedad actual exige que seamos capaces de trabajar en equipo, tomando la iniciativa y siendo proactivos, estaremos consiguiendo una doble finalidad.
Con la integración de las TIC podremos lograr que nuestro alumnado sea mas autónomo en su aprendizaje, teleformándose en parte, buscando por su cuenta los contenidos que le interesen, etc.
Así los docentes también cambiarán su papel en este nuevo entorno, siendo más guías que transmisores, cediéndoles el control a sus alumnos de su propia enseñanza y ayudándoles a llegar a buen fin.
Por último no podemos dejar de hablar de un gran mito de las TIC: que solo con usarlas basta. Son una herramienta más, quizá más útil que otras, pero en si misma no educa. Dependiendo del uso de ellas que hagamos conseguiremos un cambio o no.
Su integración a nivel de centro ayudará a mejorar todas las tareas administrativas y de contacto con la comunidad; a nivel de ciclo mejorará la comunicación y la sincronización entre los docentes y a nivel de aula nos permitirán crear actividades más atractivas para los alumnos además de organizar mejor nuestro trabajo.
Capítulo 4:
El diseño, la producción y la evaluación de TIC aplicadas a los procesos de enseñanza - aprendizaje
Cuando aparecieron las TIC la creación de contenido estaba limitado a especialistas, que tenían conocimientos de programación, diseño-web, etc. Hoy en día el panorama ha cambiado mucho, y existen multitud de herramientas de uso sencillo que ponen al alcance de cualquiera la posibilidad de crear contenido.
Esta simplificación permite a docentes y estudiantes hacer uso de las TIC, integrándolas en el proceso de E/A.
No obstante, los docentes deben tener en cuenta una serie de aspectos a la hora de utilizar las TIC. Deben tener claro que quieren transmitir a sus alumnos, para así poder elegir el mejor medio. Igualmente deberán plantearse qué esperan que aprendan sus alumnos, y si el contenido va a ser usado en clase o por los alumnos en otro contexto. Una vez tengan claras estas tres cuestiones podrán seleccionar la herramienta TIC ideal para su fin: por ejemplo, no logramos lo mismo con un podcast, un video o un Kahoot!.
Como en cualquier proyecto, las fases que deberemos tener en cuenta son: diseño, producción, postproducción y evaluación del resultado. La diferencia sustancial es que al tratarse de un proyecto creado para conseguir un aprendizaje deberemos tenerlo en cuenta en todo momento. En cada fase deberemos reflexionar sobre el fin que queremos alcanzar, y enfocar nuestro diseño en esa dirección. Deberemos tener en cuenta el tipo de alumnado, sus intereses, referentes, etc. para que sea útil.
Ciertamente la creación de recursos digitales lleva más tiempo que los analógicos, sobre todo las primeras veces que no dominamos las herramientas al 100%. Pero también es cierto que su repercusión en el alumnado es mayor. Al fin y al cabo para ellos el lenguaje audiovisual e interactivo es algo normal, y podremos lograr un aprendizaje más significativo si enseñamos usando un medio que conocen. Además no hay que olvidar que los contenidos TIC permiten su uso en distintos momentos, se pueden adaptar para otra audiencia e incluso actualizar con nuevos datos.
Una vez tenemos nuestro recurso creado deberemos evaluarlo objetivamente, tanto nosotros mismos, como pidiendo la opinión a compañeros, especialistas y a los propios alumnos. Así podremos subsanar cualquier error y mejorar nuestra ejecución de cara a la próxima vez.
Creo que todos debemos dejar a un lado la pereza que produce aprender a utilizar una nueva herramienta, y poco a poco ir aprendiendo, ya sea por nuestra cuenta, con tutoriales o realizando un curso. Nuestra calidad docente y nuestro futuro alumnado nos lo agradecerá.
Finalmente añadir una reflexión: en los momentos de la cuarentena, cuando los maestros y maestras se han visto obligados a trabajar lejos de sus alumnos se ha puesto de manifiesto no solo la necesidad de estos recursos, también la de estar formados en su uso.
Capítulo 5:
La imagen fija en la enseñanza: la utilización educativa de los pósters, fotonovelas y murales multimedia
Un recurso clásico dentro del aula son los murales o carteles para exposiciones, tanto por parte del docente como realizados por los alumnos. Son un medio muy interesante para asentar los conocimientos adquiridos o resumir un contenido. En el caso de ser realizados por los alumnos y alumnas les permite aprender mientras realizan un trabajo creativo y lúdico.
Los medios digitales nos permiten dar un paso más allá en el uso de estos recursos, e introducir nuevos componentes a su creación y uso.
El proceso inicial de creación es el mismo que si lo hiciésemos en papel o cartulina, deberemos planificar su creación y buscar la información que queramos mostrar. Una vez tengamos esto claro deberemos decidir la aplicación que vamos a utilizar, que dependerá principalmente de cómo vayamos a mostrarlo: si queremos usarlo en clase, publicarlo en un blog o web, imprimirlo, etc.
A partir de aquí el proceso sigue los pasos habituales: guión, storyboard, elementos gráfico, montaje y por fin su publicación y/o presentación.
La elección de medio: póster, fotonovela o mural dependerá igualmente de la finalidad que busquemos.
Por ejemplo, plantear que el alumnado prepare una fotonovela puede lograr que se impliquen mucho más en su aprendizaje, pues no es una tarea típica. Mientras la preparan,organizan las sesiones de fotos, la montan, etc. estarán trabajando muchos aspectos importantes (autonomía, colaboración, tecnología, diseño, etc), no solo el contenido en sí mismo, ayudándoles a formarse integralmente.
Por todo esto, si disponemos de los recursos técnicos para su elaboración y uso en el aula no debemos desaprovechar las posibilidades que nos ofrece la actualización de una herramienta que ya aha probado sobradamente su utilidad, pues hacerlo digitalmente solo añade beneficios a la ecuación.
Capítulo 6:
La incorporación a los escenarios educativos de la pizarra digital
Hoy en día, un recurso que no debería faltar en ningún aula (y funcionar en condiciones) es una pizarra digital. Es el siguiente paso en el apoyo directo a la docencia tras la pizarra convencional.
Tenemos dos tipos: la simple, formada por un ordenador y un proyector que utilizaremos para visionar diferentes contenidos, como videos, power points, imágenes, esquemas, etc. Podemos interactuar hasta cierto punto con el contenido, haciendo uso del ratón.
La otra opción, más cara, es la pizarra digital interactiva. Esta suma a la ecuación la posibilidad de interactuar con el contenido proyectado usando un rotulador o un lápiz puntero gracias a una pizarra blanca con un dispositivo de control de puntero. Sus posibilidades son más amplias, permitiendo que tanto el docente como el alumnado lleven a cabo un proceso interactivo, adaptándose mucho mejor y ofreciendo más opciones en tiempo real que una pizarra digital no interactiva. Permiten realizar multitud de acciones, como mover elementos, remarcarlos,pintar, escribir, etc.
Por ejemplo, podríamos utilizarla en el aula junto a la web Math Playground , que nos ofrece multitud de mini juegos matemáticos agrupados por curso y tipo.
Se podría plantear una competición en grupo entre los alumnos, cronometrando su realización para motivarles, incluso utilizarlo como actividad complementaria a lo largo de todo el curso e ir estableciendo un ranking de logros. Así convertiríamos el aprendizaje de las matemáticas en algo activo y divertido, permitiendo a nuestros alumnos construir por ellos mismos su aprendizaje y lograr que se interesen por unos contenidos que muchas veces cuestan introducir.
Además, a los maestros y maestras les permite observar de primera mano los avances de sus alumnos y aumentar su motivación, algo clave para lograr que retengan lo aprendido.
Por último, pero no menos importante, hay que señalar que es una gran ayuda cuando contamos en clase con alumnos con necesidades educativas específicas, ya que puede ayudarnos a mejorar su aprendizaje. Opciones como cambiar los colores, agrandar el tipo de letra o simplemente poder manipular el contenido pueden ser muy útiles en el día a día del aula.
En conclusión, si tenemos la posibilidad de trabajar con una pizarra digital (especialmente si es interactiva) no debemos dejarla pasar, será un poderoso aliado en el proceso de E/A.
Capítulo 10:
La Informática y los multimedia: su utilización en infantil y primaria.
Considero que los recursos informáticos y las herramientas multimedia son un recurso primordial para el docente actual.
Por un lado necesitamos utilizar todas las herramienta a nuestro alcance que nos puedan servir para mejorar nuestra labor y el proceso de E/A. Estos recursos nos brindan la posibilidad de utilizar metodologías más activas, participativas y prácticas, además con ellos hablamos un lenguaje al que nuestros alumnos están acostumbrados y así podemos motivarles mejor y conseguir que se interesen por los contenidos.
Por otro lado debemos utilizarlos por ellos mismos, es decir, nuestros alumnos deben conocerlos y aprender a utilizarlos de forma correcta. Su uso en el aula les enseñará a ser críticos con los que encuentran en internet y así no dar por valido todo solo porque "está en internet" (versión actual de "lo dicen en la tele") y además les podremos educar sobre los peligros de la red, cómo proteger tu identidad, datos, etc. aspectos primordiales en este mundo cada vez más tecnológico.
Capítulo 11:
Internet como medio de información, comunicación y aprendizaje.
Internet es una ventana al mundo que hoy en día se encuentra en casi todos los hogares. Actualmente, y tal y cómo hemos visto durante la cuarentena, se ha convertido en una puerta a través de la que podemos llegar a nuestros alumnos y ellos pueden participar activamente en su educación.
En este momento debemos reflexionar profundamente sobre qué uso queremos darle, pues el futuro de la educación pasa por aprovechar al máximo su uso sin descuidar el contacto con nuestros alumnos.
La red por si misma no puede educar, se necesitan profesionales que organicen y adecuen sus recursos a las distintas idiosincrasias de sus alumnos. El planteamiento de un docente con sus alumnos puede no servir con otro grupo de alumnos, ya que sus circunstancias no son las mismas.
Por ello, la red nunca sustituirá a los docentes, ellos deben aprender a exprimirla y aprovecharla al máximo. Además debemos ayudar a todos los alumnos que no tienen un acceso adecuado o directamente no lo tienen a que no se queden atrás, muchas veces esta ayuda pasará por enseñar a sus padres a utilizarlos. y no solo con los más pequeños, que es en los que primero pensaríamos, también debemos prestar atención a los demás, pues los adultos en general no hemos recibido formación formal sobre el uso de internet, y desconocemos sus ventajas e inconvenientes además de los aspectos más prácticos (hacerse un mail, encontrar información, etc.) que son necesarios para poder supervisar y ayudar a los alumnos desde el hogar.
Capítulo 17:
La organización de las TIC en los centros de infantil y primaria: modelos organizativos.
La implementación de las TIC en los centros nos han permitido reorganizar los centros, adaptándolos a la realidad actual. En las aulas hemos podido reorganizar nuestra metodología de trabajo y aumentar la parte formativa que depende enteramente del alumnado.
Todo esto necesita de una organización previa muy importante, no podemos usar recursos o aplicar cambios sin preguntarnos qué queremos conseguir y si es el mejor medio. Requiere de una reflexión a nivel centro y desde los docentes a nivel clase, solo así se podrán utilizar adecuadamente todos los recursos que nos dan las TIC. Deberemos fijarnos en los lugares que ya lo están haciendo, compartir información sobre los resultados y entre todos construir una comunidad educativa acorde a las necesidades actuales de nuestro alumnado y la sociedad.
Capítulo 20:
El rol del profesor en los nuevos escenarios tecnológicos: competencias digitales.
Después de todo lo comentado en capítulos anteriores queda claro que el profesorado necesita dos cosas: por un lado los que están formándose actualmente incluir el uso de las TIC no solo en el temario obligatorio, también deberán ampliar por su cuenta esta formación, pues será una de las herramientas principales de su futuro profesional.
Por otro lado deberemos concentrar esfuerzos en la formación continua del profesorado en activo, sobre todo si tenemos en cuenta que muchos de ellos han sobrevivido hasta ahora con un uso mínimo de la tecnología, resistiéndose a los cambios.
Los alumnos se merecen la mejor docencia que les podamos ofrecer, y para ellos debemos considerar nuestra formación en el uso de las tecnologías nuestra máxima prioridad.
Además, deberemos repasar nuestro rol, y asumir el papel de guía más que de transmisor de la información. Este papel creo que es el más adecuado, sobre todo si la docencia presencial se combina con la docencia a distancia, algo que va a ser nuestro futuro inmediato. Tenemos que enseñar a nuestros alumnos cuestiones que hasta ahora se aprendían en las últimas etapas educativas, como la auto-gestión del tiempo, la organización de trabajo, la búsqueda de información contrastada, el uso de las TIC para desarrollar su aprendizaje, etc. Es un panorama complicado el que se le plantea a los docentes actualmente, pero como cualquier reto creo que da la oportunidad de cambiar y mejorar aspectos que se han ido postergando, como bien decía Mafalda, "lo urgente no deja tiempo para lo importante".
Capítulo 21:
Utilización educativa de las videoconferencias
Es un poco extraño hablar de la utilidad de las videoconferencias en un momento en el que todos la utilizamos continuamente.
Pero la cuestión es que, mas allá de la necesidad actual de solventar las dificultades, las videoconferencias son una herramienta muy útil en la educación.
Nos permite conectar con alumnos a bajo coste, desde múltiples plataformas, desde varios soportes incluyendo el teléfono móvil y posibilita una comunicación sincrónica con nuestro alumnado.
Además tenemos la opción de grabarlas para poder repasarlas después y utilizarlas en distintos momentos.
Eso si, debemos aprender a usarlas en condiciones, y que no ocurra como con la pizarra digital, que en muchos casos se siguen utilizando como una pizarra convencional con un power point.
La videoconferencia necesita de un lenguaje distinto y no perite las mismas interacciones que una clase presencial. Requiere que planifiquemos mucho mejor qué vamos a hacer, dónde nos vamos a colocar la cámara, si vamos compartir nuestra pantalla para hacer algo, etc.
Su uso mejora con la practica, y analizar nuestra grabación y pedir feedback a nuestros alumnos nos puede ayudar a identificar los fallos y evitarlos.
Por último, hemos de ser conscientes de que su uso no está al alcance de todos, pueden no tener conexión a internet, que sea débil o no tener hardware a su disposición. Así, que antes de incluir las videoconferencias en nuestras clases, tendremos que conocer todas las variables y preparar opciones que cubran las necesidades de todo nuestro alumnado.
Capítulo 22:
Las TIC y la inclusión educativa.
El uso de las TIC en el aula tiene muchos aspectos positivos, pero seguramente uno delos más interesantes sea su papel en la inclusión educativa.
Gracias a ellas podemos flexibilizar nuestras clases y adaptarnos a las diferentes velocidades de aprendizaje. Además nos permiten dar respuesta a necesidades educativas específicas superando las limitaciones que encontramos en la docencia convencional.
Podemos aprovechar las herramientas, programas o servicios que se han creado para dar respuesta a estas necesidades. Desde aplicaciones que escriben por nuestros alumnos, los que les permiten comunicarse o las que les ayudan a mejorar su sociabilidad.
Eso sí, deberemos conocer bien la situación de cada alumno y alumna, para así seleccionar los recursos más adecuados. De este modo lograremos proveerles de una educación de calidad adaptada a cada uno de ellos.
Por último, considero primordial la formación del docente, pues si él no domina a la perfección todas estas herramientas es imposible que las utilice adecuadamente o que exprima todo su potencial.